Mis reglas

septiembre 18, 2010 § 1 comentario

Este fin de semana ha estado plagado de eventos que me han hecho pensar mas de dos veces en las ventajas de ser hombre, aquí y en todas partes de lmundo. Esto no quiere decir que quiero ser un hombre, pero de vez en cuando, debo confesar, que me gustaría poder agarrar a patadas a ciertas personas, y de hecho todos sabemos que un hombre, por mas machista que suene, tiene muchas mas posibilidades de poder hacer que una mujer.

No voy a entrar en detalles sobre lo que me sucedió, pero si voy a decir algo: A la gente le importa un carajo la gente. Quiero decir, muchas veces uno se encuentra en una situación donde es agredido por lo demás simplemente porque estaba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto u oportuno… para ser abusado. Me he peleado con más personas en estos dos días que en toda la primera mitad del año. Y todo porque estoy reclamando mi derecho a ser respetada, a pagar por un servicio y recibirlo como tal, y a reclamar si ese servicio no es dado de manera correcta.

Me puse a pensar, mientras trataba de relajarme y no estallar en gritos en la tienda y mandar a la mierda a todos, que me gustaría ser Harry el Sucio por un momento, tirar a este fulano que conchudamente me decía “no, ahora no puedo ayudarla, ha debido darse cuenta del problema antes pues, ahora ya no es mi horario de trabajo, tendrá que esperarse hasta el lunes pues” sobre un servicio que debió estar funcionando perfectamente bien, y masacrarlo frente a todos sus compañeros de trabajo, para quedarme al menos con la satisfacción que algo le he jodido, en algo lo he fregado, en algo ha pagado mi frustración.

Por el contrario, tuve que conformarme con gritarle, que se ría en mi cara, que me acuse de amenazarlo sin fundamentos, que me mienta y me diga que iba a arreglarme las cosas, y que encima, trate de cobrarme por sus “servicios” prestado de mala manera. Frustración es una palabra corta para definir todo lo que pasé, y sobretodo para las represalias que tomaré contra esa empresa de mierda.

En fin, ahora solo queda la vía legal, apelarse a las normas, y solo imaginar que cosa sería si pudiera agarrarlo como en este videito y hacer valer mis derechos de una forma u otra. Debo admitir: la forma de Harry el sucio me agrada más.

Otro video de una buena serie, para esas decisiones algo suicidas que tomamos cuando nos enfrentamos a alguien.

Encuentros cercanos del primer tipo

agosto 17, 2010 § Deja un comentario

Yo no pensaba hablarle.

Quería pasar desapercibida entre lo que yo pensé iban a ser mínimamente 50 personas, dado el número de amigos de su facebook. Pero cuando llegamos al bar y habían cuatro gatos (contando a los tipos que atendían en la barra), y lo vi de espaldas sentado en una silla quería regresar a mi casa porque me sentí ridícula en haber venido pero luego, entre que caminaba hacia la puerta y me acercaba más hacia donde estaba pensé en Gustavo Cerati y me dije a mi msima: “No es momento para ser cobarde”. Así que pasé detrás de donde él estaba hacia el lugar donde encontramos finalmente al resto del grupo de gente con quienes quedé en ir. Bea me había acompañado al lugar y había llamado a algunos de sus amigos para hacer mancha. Ella no sabía de mi plan maléfico. La versión que le había contado era que íbamos a ver unas bandas, punto. No necesitaba saber más.

Me paré en la barra a fumar e ignorarlo y cagarme de risa de tonterías, como si no hubiera ido específicamente a verlo. Ya iba por el quinto cigarro, y pensé que mi plan se había ido al carajo totalmente, ya que estaba a plena vista de todos. Encima se me ocurrió llevar el carro, como para obligarme a no tomar, ya que al día siguiente tenía que ir a trabajar y no pude calmar mi ansiedad con alcohol. En eso, lo vi acercarse. Mi primera reacción fue pensar que iba a pasarse de frente, que no me había reconocido, pero cuando estuvo a mi lado, ya era obvio que había venido a saludarme.

Carajo, pensé, ahora si todo se fue a la mierda. Los primeros minutos fueron incómodos. Hola, hola, que tal, ¿no te conozco de algún lado?, que paja que hayas venido, ah si, bueno vengo a cobrarte la entrada. Supuestamente alguien debió cobrarnos la entrada, pero al llegar estaba tan ofuscada que no me percaté que en efecto nadie nos detuvo en la puerta. A pesar de ser una razón lógica, lo único que me decía en mi cabeza era: No ha venido a saludarte, simplemente vino a cobrarte la entrada. Se lo dije, además. Ah, me vas a cobrar la entrada. Me salió y no pude evitarlo. En ese momento me decepcioné por enésima vez (de él, de todos, de Gabriel, de Santiago), pero mi cabeza me hizo razonar con rapidez y me dije a mi misma que no todo es perfecto, que no puede ser que suceda como en mi imaginación, y que era lógico que nos cobraran la entrada (aunque todavía sigo pensando que no lo dijo de la mejor manera), y que no iba a ser como una de esas comedias románticas donde los personajes dicen cosas maravillosas o todo sucede como se esperaba.

Luego de eso, esperamos mucho y tuve que mentirle a mi mamá para que no se preocupara de que regresara muy tarde. Algunos amigos de Bea se fueron porque al día siguiente trabajaban y las dos bandas anteriores estaban bastante aburridas. Incluso Bea quería irse, pero la convencí con una cerveza más de quedarse. Mi segundo plan, ya que el primero había fallado, fue de hablarle y decirle que me había gustado mucho la banda, sonreír e improvisar un poco, tratar eso de la coquetería y qué se yo. Con eso ya me hubiera sentido lograda. Pensé en maneras de hacerlo mientras soportaba a la primera banda que había llegado dos horas tarde y tocó una pseudo punk que me hubiera gustado cuando tenía 15, no ahora que ya tengo 24. Lo vi entrar y salir varias veces del local, nunca se paró cerca a donde estaba y era complicado acercarme (tenía que pasar delante de la banda que tocaba), quizás con algo de alcohol me hubiera animado a sortear esos obstáculos, pero nunca pude tomarme un shot, y él no se quedaba quieto en ningún lugar. Lo que salvó mi noche no tuvo mucho que ver con las cosas que hice o dejé de hacer, sino con eso pequeños momentos en los que de pronto te decides en ir por un lado y no por otro, de tomar algo y dejar aquello. En una de esas que lo veo entrar y salir, lo seguí con la mirada y lo vi parado en la puerta del local. Él |me miraba. Primero pensé que miraba a cualquier lado, que miraba su propio reflejo en el vidrio, que si estabamos tan lejos no podía mirarme. Recordé entonces como yo si había podido verlo cuando recién llegué al local, justo donde él estaba parado ahora. Me lo quedé mirando, solo para comprobar si de verdad de estaba viendo. Cuando se percató, apartó la vista. Por unos segundos sentí que había ganado algo, que había caído un trofeo invisible desde el cielo y se había posado a mi lado en la barra.

Por eso nada más me decidí ha saludarlo al final del concierto en medio de sus amigos. Si que paja, tocaron de la puta madre, si te paso la voz la próxima. De otra forma, probablemente me hubiera ido a casa sin decirle nada y me hubiera arrepentido de no tomar un poco de riesgo, algo al menos, para no cansarme tanto de la rutina, para sentirme menos monga, menos pava y tener la sensación que esos pequeños pasos que tomo de alguna forma me diferencian del resto de gente que se sienta a esperar que las cosas pasen, que algo de suerte les caiga del cielo.

John, i love you

agosto 3, 2010 § 2 comentarios

Yo nunca abro esas presentaciones de power point que mandan algunas personas por mail. Primero, porque normalmente vienen con fotos de perros y gatos fotochopeadas mal y con algunos mensajes “filosóficos” sacados del último libro de Paulo Coehlo. Segundo, porque probablemente sea un virus.

Pero hoy, una amiga que nunca manda estos correos masivos del horror envió uno titulado LENNON y me llamó la atención. Cualquier cosa sobre John Lennon garantiza mi total concentración. Así que era una presentación con fotos de él y una suerte de discurso sobre el amor y las ideas prejuiciadas que nos marcan desde chicos sobre lo que es amar a alguien. Cosas como que para ser completo hay que encontrar a nuestra media naranja, alguien que nos complete, o que hay un “gran amor de toda la vida” que normalmente pasa antes de los 30. Cosas como que tu pareja tiene que pensar como tú y actuar como tú para que la quieras; o que es necesario que pierdas tu individualidad por la pareja.

La gran frase que enmarca todo este discurso fue algo que me gustó mucho: Primero hay que enamorarse de sí mismo para poder amar a otra persona, cosa que suena bastante egocéntrica pero que es totalmente cierta. ¿Como una persona que no se quiere a sí misma va a poder querer a otra? Yo estoy conciente de que en algún momento (digamos, varios pequeños momentos a lo largo de mi vida) me he obsesionado con hombres que no me hacían bien,  y que muchas veces los quería tener sólo por el hecho de tenerlos. Tampoco digo que ser una persona libre y tener una vida sexual saludable sea malo, pero como también dice John en algun momento, nadie te puede dar la fórmula de la felicidad, ni tampoco cómo se debe querer, ni cómo vivir bien. La cosa es que a pesar de todo, de la vida, de la gente, de las buenas y malas ondas, sepas quién eres, qué quieres y querer eso de tí mismo. Lo demás, cae por su propio peso.

Mala suerte serial

julio 26, 2010 § Deja un comentario

Este fin de semana tuve la peor suerte conociendo gente nueva. Eso no tendría que ser nada nuevo, salvo que últimamente estoy teniendo particularmente muy mal tino para dejar pasar a gente a mi vida. Primero pensé que era cosa de frecuentar otros grupos de amistades, pero hoy las cosas me colmaron de manera espectacular. Yo no juzgo a la gente por apariencia. Siempre espero que me muestren sus cartas antes de desecharlos. La personalidad cuenta mucho más para mi que otra cosa a fin de cuentas, eso es cierto, cosa que mi mamá me critica porque dice que me gustan tipos que físicamente no son nada. Pero eso ya es tema de otro post.

Este fin de semana conocí a varios tipos de personalidad son un cero a la izquierda. Digo, si no eres del tipo con pinta que atrae a todas las chicas, al menos procurarías tener un cerebro que te ayude a decir una respuesta ingeniosa o hacer un chiste simpático que se gane la atención de los demás. Pero no. Te di una oportunidad, acepté un trago, pero lo único que se te ocurrió hacer es tratar de agarrarme de la cintura y darme un beso. ¿Que te pasa? Si bien te di mi número no era la voz que a treinta minutos de habernos conocido te mandes con esas cosas. Bah, supongo que fuiste mejor que el anterior que se reía de todo lo que yo decía y no hacía nada más que tomar cerveza de forma sistemática hasta acabar con cinco botellas el solo. Ah, pero nunca tanto como el fulanito que trató de impresionarme mostrándome sus fotos con distintas personalidades de la farándula limeña, que a mi me llegan al orto, no sólo demostrando que es un superficial sino un idiota por creer que me voy a emocionar porque conocer a Marisol Aguirre.

Tres al hilo es signo de un problema.

En base a este corto análisis he dedicido tres cosas fundamentales que voy a seguir religiosamente a partir de hoy:

– Conocer gente por internet (un amigo de un amigo que te agregó al facebook) es un error garrafal. Aceptar salir con ellos antes de ver su foto es peor aún.

– Tengo que buscarme una actividad diferente donde pueda conocer gente que no esté dentro de mis círculos de amigos recontra conocidos.

– Voy a irme de viaje. Con mis amigas o no. Pero tengo que hacerlo, de todas formas. Necesito cambiar de ambiente. A veces esta ciudad me sofoca.

Eso es lo que he decidido por ahora. Aparte, estoy medio deprimida porque me la paso mas tiempo evadiendo tipos desagradables que saliendo con posibles candidatos a novio, como sí hice el año pasado. ¡Que mierda! El año pasado si la pasé bien, este me está trayendo problemas que se apilan uno sobre otro, sin posibilidad de solución. Mi vida se ha vuelto un maldito juego de tetris y estoy perdiendo.

Bueno, supongo que debo agradecer que en mi familia estamos bien de salud. Digo esto porque mi mamá siempre me lo recuerda cuando me quejo mucho. Si, falta un poco de dinero. Si, me cuesta terminar la tesis. Si, a veces pareciera que todo está en contra de uno. Si, resulta que las cosas que uno planeó o pensó no salen bien. Si, puede que una se ilusione con alguien que al final nunca responde. Pero por lo menos tengo a mis papás que me apoyan.

Lo bueno, si me esfuerzo por sacar algo bueno de mi vida amorosa, es que por fin, después de ardua lucha, después de mucha pelea interna y autodisciplina, ya no pienso en ese fulanito que me tenía mal hace nada más comienzos de año y que me jodió tres años de universidad. Gracias a Dios por fin se me pasó la fiebre y ahora puedo ver con mayor claridad. Lamentablemente, lo que veo todavía sigue sin agradarme. Debo confesar que por ahi me ilusioné con un patita. Pero es muy pronto para decir cualquier cosa. Tendré que dejar que las cosas fluyan. Aunque siempre me digo eso, rara vez lo cumplo. Soy demasiado impulsiva. Eso me trae tantos problemas…

Este año me sigue dando el mismo mensaje todo el tiempo: Todo lo que parecía ser estable el año pasado ahora se está yendo literalmente al carajo. Y no es culpa mía, sino de cosas que ya no puedo controlar, situaciones que se salen fuera de control, casualidades que me perjudican. La inamovilidad que caracterizó el 2009 ahora es todo lo contrario en el 2010, que está en constante cambio. Es como si estuviera sopesando un temblor que nunca pasa.

Y bueno, en otra nota, lo mejor de mi fin de semana fue descubrir a Daniel Hendler, un actor uruguayo que me encantó en todas sus películas pero en especial “Los Paranoicos” y los dejo con este video de la parte final de la pela.  Me puso de buen humor. Y la canción me encanta.

It’s Alive!

julio 3, 2010 § 2 comentarios

El martes pasado fue feriado y quedé el día anterior con mis amigas de la universidad a tomar unos tragos. Supuestamente iba ha ser una salida tranquila, de estar sentadas en el bar, conversar, picar algo y luego a casa. Incluso pensé en llevar el carro, porque gastar en taxis me daba lata. Pero resulta que cuando finalmente nos encontramos en el bar, Cecilia, la que había dicho en el mail que no podía quedarse hasta tarde porque tenía que trabajar al día siguiente (si, parece que la obligaban a trabajar porque la obra donde está tiene atraso de varias semanas), dio la sorpresa al decir que quería ir a bailar.

Antes de eso, ya habíamos tomado varios tragos. Por lo menos tres y una cerveza, que es BASTANTE, al menos para mi. No estaba mareada, pero si me sentía feliz. Hablamos de nuestras relaciones. Yo tuve tiempo de soltar un poco de la última cuasi relación que había cuasi consumado con un tipo que conocí -agárrense- por el Facebook. Sí, a través de esa paginita de mierda. Un consejo para todas aquellas que piensan efectuar conquistas por el face: NO SIRVE. Lo que uno puede saber por ahí de una persona es 10% de la realidad. El resto, lo vas descubriendo en la medida en que lo conoces personalmente, que es la UNICA forma de conocer gente. Punto y Aparte. Parece ser que la pendejada en los hombres no escapa al face, sino que toma unas proporciones épicas que ya rebasan el cinismo.

Hablar de ese tipito es pérdida de tiempo y no había mucho que contar tampoco. Todo pasó rápido y se fue igual. Mis amigas por otro lado tenían sus dramas aparte. Cecilia, la que sorprendió con sus ganas de alargar la noche, confesó que en el viaje que había hecho con su novio a Europa, él la había tocado dos veces nada más, y que el resto del tiempo se la pasó mirando a las tipas que pasaban. Entonces comprendí la clase de relación que tienen: Puramente ocasional. Aquella imagen que tenía de que Cecilia finalmente había encontrado a un tipo decente era totalmente falsa.

Mi otra amiga, Olga, está en un dilema de ésos. Para hacerla corta (porque su historia fue la mas larga e interesante, porque no), está entre dos hombres, su novio de dos años y un chico con el que tuvo algo pero que ahora vive en otro país. El novio le pidió matrimonio hace poco, pero ella no quiso. Siguen juntos, pero a mi me late que las cosas no van muy bien. ¿Por qué? Cuando yo conocí a su novio por primera vez me mandó una chequeda cuando creyó que no lo veía, y además su grupo de amistades (con los que salimos hace tiempo) son de esos que tienen a la novia estudiando en Europa y le sacan cuernos con quien sea que se encuentren en la discoteca. Un tipo que tiene amigos así no puede estar en desacuerdo con esa vida, ¿no creen?

Cuando Olga me dijo que él le había dicho para casarse yo pensé que había cambiado, pero luego de que Olga me contó las razones por las cuáles quería casarse, cambié de opinión. Según él, ya le toca porque está en sus treinta y ya tiene que formar una familia. Y lo más triste de todo es que quiere que Olga deje de trabajar y se dedique a embarazarse y criarle los hijos. Olga no aceptó porque ella no quiere dejar de trabajar. Apenas tiene 27 años y está bien ubicada en su trabajo. ¿Dejarlo por tener hijos? ¿En qué está pensando?

Y aquí viene la vuelta de tuerca: Antes de conocer a su novio Olga tuvo algo con un brasileño con que sigue contactándose ¡hasta ahora! No sólo eso: Él le ha dicho que va a dejar su trabajo en Brasil para venir a buscarla, que quiere estar con ella sí o si. Entonces yo pensé: ¡Ajá! ¡Bien Olga! Pero Olga no sabe lo que quiere: Dijo además que no le cree al brasileño, que es un pendejo, que sólo dice eso porque cuando lo conoció nunca estuvo con él, meaning, nunca tuvieron relaciones. Que todo lo que quiere es eso y luego va a pasar.

Entonces todo empezó cuando Cecilia dijo: ¿Y que tal si vas a Brasil y te quitas la duda?

Ahí fue donde Olga exclamó: ¡Vamos todas!. Y yo mientras pensaba que la idea iba a quedarse en esa conversación, unas risas, unos tragos y nada más, pero Olga añadió que su tia tiene casa allá y en el momento menos pensando, en el lugar menos esperado, ya estabamos pensando cuando íbamos a ir.  

Así que, de un momento a otro, la duda de Olga se volvió en mi salvavidas en la tormenta.

¿Estará Brasil escrito en mi destino? No sé la verdad. Todo se sabrá en un par de semanas. Por lo que a mi respecta, nada más la sola idea de salir de mi esquema y buscar un nuevo panorama, me anima.

Es mejor no hablar de ciertas cosas

junio 24, 2010 § 3 comentarios

Llegó el punto del año donde quiero regresar al pasado no tan lejano y no haber rechazado a fulanito o menganito por cosas “ridículas” como le digo ahora. Pero no puedo ir contra mi genio y hoy, que todo el mundo anda emparejado, estoy mas sola que nunca.

Sola en todos los sentidos. Primero, porque mis amigas prefieren pasar tiempo con sus novios. Segundo, porque las chicas solteras que quedan están en una actitud de viejitas antipáticas y no quieren salir a merodear las discotecas en busca de acción. Tercero, porque yo me contagié de esa actitud antipática y el fin de semana pasado me asusté a mi misma por rechazar invitaciones para salir porque me sentí demasiado cansada para aparentar que estoy feliz cuando me sentía pésima. Y cuarto, pero no menos importante, que no tengo con quien hablar de estas cosas porque mis amigas hacen una de dos cosas: o me miran con pena y quieren presentarme al amigo de su novio que es super buena onda pero por alguna “extraña razón” que no pueden especificar resulta que no tiene pareja; o me comienzan a decir las cosas que yo hago mal, y me siento aún peor conmigo misma.

Además, ya sé que me van a decir, así que para qué el esfuerzo en maltratarme…

Normalmente no me jode el hecho de que otros tengas pareja y yo esté permanentemente “flying solo”, sino que de pronto me veo obsesionada con la idea de morirme soltera y me ataca la paranoia. Ya sé que tengo 24 años y que difícilmente puedo comenzar a contemplar una vida en una casa enorme con miles de gatos, pero cuando veo a mis amigas felices con sus parejas (no sé si lo estarán realmente, pero para propósitos del blog, diré que si), me siento un poco mierda, un poco despreciada, un poco dejada de lado.

Siento que me falta algo que los hombres buscan en otras mujeres. Siento que no calzo, que no encajo y lo que es peor, que no sé cómo encajar, que nunca descubriré que carajo es lo que un hombre quiere.

No sé. Yo no admiro el hecho de tener novio, pero al menos me gustaría tener ahi un par de opciones, alguien con quien salir, algo que esperar. Claro que esto no es Felicity (sí, esa serie de hace mil años con Keri Russell) y lamentablemente no me siguen ni Ben ni Noel, sino unos cuantos babosos que ni siquiera tocaría con un palo.

Ah, es que hay momentos de año en que de pronto los hombres son alérgicos a mi. Les juro. No le atino a una y me desespera pensar que quizá he engordado sin darme cuenta o de pronto tengo un moco colgándome de la nariz. Si me miran, apartan la vista. O por último NI SIQUIERA ME MIRAN.

Y si finalmente le atino a uno, finalmente pienso que este si va a atracar, no hago otra cosa que entrar en una dinámica estúpida del gato y el ratón (tipo un día quieren estar conmigo, otro no), o de plano me lanzan una cosa como que tienen novia peor aún así siguen gileando por el msn. Nunca, pero nunca, conozco a alguien que genuinamente me agrade y de paso, si no es mucho pedir, no se haga complicaciones y quiera pasarla conmigo.

La idea de tener novio pasa por mi lado, me mira a los ojos, pero nunca se queda.

Me conformaré como siempre con ser una suerte de rebelde. Me niego a estar con alguien que no me agrade, solo por el hecho de estar. Aunque tenga que luchar con esta sensación de soledad absurda.

Esperando

junio 23, 2010 § 1 comentario

Lo peor de la vida es esperar.

Pararse en un lugar sin otra opción que esperar.

Pensar en todas las cosas que pasan, mientras esperas. Esperar a alguien que quieres ver con muchas ganas. Esperar a que algo que quieres mucho finalmente llegue. Pero la peor de las esperas es cuando esperas algo que no sabes qué es, como es, de dónde viene ni cuando va a llegar.

No hay posibilidad de saberlo, porque tú misma no sabes que estás esperando. Miras los rostros pasar y nada parece ser lo indicado. Pasan horas, días, semanas, meses, años. Todo te parece igual, todo te parece lo mismo. No sabes que hacer con el tiempo perdido, pero tampoco quieres conformarte con lo que hay.

Cuando esperas lo inesperado, esa es la peor de las esperas, la peor de las torturas.

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